Si me preguntan cuál de los quehaceres domésticos me gusta menos, les contestaré sin dudar que es cocinar. Todo el mundo odia planchar o fregar el baño y la mayoría escogería cocinar antes que cualquier otra tarea doméstica, pero en mi caso es al revés. Y es que prefiero comer cualquier mierda que vivir entre la mierda y el desorden, lo cual quiere decir, en otras palabras, que antes prefiero destrozarme la espalda planchando o limpiando la casa para tenerla limpia y escoscada que cocinar algo para alimentarme, pues yo con un sencillo emparedado y un yogur o un poco de queso de postre y voy servida. Pero hay veces en las que me dejan sola en casa (están todos de puente en el pueblo) y me da por experimentar, como he hecho hoy. Me salen muy ricas las lentejas con cebollica, un pastel de pan de molde, las croquetas de jamón (aunque tengo que perfeccionarlas un poco para que no salgan grumos de harina) o las empanadillas de atún con pimiento, cebolla y tomate. Hacía días que me rondaba en la cabeza la idea de hacer "humus", una receta típica del Oriente Próximo que se hace con garbanzos y alguna cosa más, de modo que hoy lo he puesto en práctica. Gracias a la "Thermomix" y a una receta que encontré en internez, el resultado ha sido mejor del esperado, a pesar de que carecía de uno de los ingredientes, el tahine, que no tenían en el Alcampo cuando fui a comprar, imagino que lo venderán en alguna tienda rara de esas donde van los hippies.
lunes 2 de noviembre de 2009
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